Queridos feonautas:

Cuando era pequeña e iba con mi madre para que me cortaran las puntas a la peluquería clandestina “Maricheli” que estaba en el bajo A de mi edificio, siempre me admiraban los supermoños y extracardados que se hacían las mujeres de mi barrio. La peluquera, Maricheli, se pasaba horas y horas dándole al cepillo y al secador hasta conseguir que la cabellera de aquellas mujeres se elevara hacia el cielo en un prodigio de arquitectura peluqueril. Bueno, pues hoy me siento como una de esas señoras que hubiera soportado horas y horas de cepillo, peine y secador de pelo para construir una fantasía capilar sobre su cabeza y que luego, al salir a la calle, le hubiera caído un cubo de agua encima. Lo que quiero deciros es que conseguir el puesto de directora financiera me ha costado años de sacrificios, noches en vela, hectómetros cúbicos de café, una pila de títulos universitarios, un master, tres cursos especiales, inumerables balances, planes especiales y fusiones y todo se ha ido al garete en un nanosegundo. He sido destituida como directora financiera. Cuanto cuesta subir y que fácil es despeñarse montaña abajo, verdad feonautas. Otra vez vuelvo a ser una secretaria normal y corriente, y lo peor es que no sé por cuanto tiempo podré conservar mi empleo. Porque mi jefe se ha cogido un enfado monumental; primero con mi adhesión a la huelga y después porque les conté a mis compañeras lo del plan B, lo de la recolocación de trabajadores para mejorar la producción y no tener que despedir a nadie. No lo hice con mala intención, sólo trataba de limpiar mi imagen de la sucia sospecha de la traición, pero no tuve en cuenta que esa información elevaría el nivel de enfrentamiento entre empleados y dirección hasta niveles estratosféricos. Como un supermoño de Maricheli.

Así que de nuevo estoy a la misma altura de ese ser mononeuronal que es Barbie “Cerebro de Guisante”, una persona que piensa que “Anarquía” es la cabecilla revolucionaria que ha organizado la huelga. Si no me encontrara tan deprimida hasta me reiría. Menos mal que os tengo a vosotros para desahogarme. Gracias por estar ahí... de verdad. Un saludo, feonautas.

Una fea proletaria.

|| Yo también soy Bea ||