Queridos feonautas:

A un pelo del despido he estado después de discutir con mi jefe por un quítame de ahí esas pancartas. Me ha acusado de filtrar el plan B entre la plantilla de Bulevar 21 para hacerme la heroína. Pero, por favor, si hay una constante en mi vida es que siempre he tratado de pasar inadvertida, que nadie se de cuenta de que estoy ahí, manteniendome a la sombra de los focos, lo más cerca posible de un rincón, en la fila de atrás del grupo de baile, donde nadie pueda fijarse en mí. En fin, que no sólo me ha degradado a secretaria mindundi sino que por elegir el lado opuesto al poder he estado a punto de acabar de patitas en la calle. Y, ¿qué quereis que os diga?, no tengo ni una sola duda de que he elegido el lado correcto en esta batalla. Yo es que tengo alma de proletaria y bigote de sindicalista.

Otra de las cosas que viene implícita cuando participas en una huelga es que hay que hacer turnos de vigilancia para que no entren los esquiroles. Los esquiroles son más odiados por los huelguistas que la misma dirección de la empresa que trata de despedirlos. Así que con un saco de dormir y dos tuperwares con tortilla de patata y albóndigas en salsa me pertreché para pasar mi primera noche de piquete huelguista. Me tocó con Elena. Allí estabamos las dos, dispuestas a impedir la entrada de esquiroles en la revista. Menos mal que no vino nadie porque nunca lo hubiéramos conseguido. ¿Con que les habríamos detenido? ¿Con una combinación de eructos de albóndiga y espray anti-violadores? Bueno, al menos la noche sirvió para suavizar nuestra relación que no ha sido precisamente un bálsamo en los últimos días. Compartir piquete y una albóndiga de mi padre une mucho e hicimos las paces. Además he descubierto quién filtró la lista de despedidos...fue Olarte. Ese hamster (por lo que tiene de rata) rechoncho jamás haría algo así de motu propio porque no tiene ni la imaginación ni la testosterona suficiente para tomar una decisión como esa. Es una marioneta y el que mueve los hilos no puede ser otro que Don Diego de la Vega, el mismisimo “Señor Acelga”. La verdad es que desde el prinicipio debí sospechar de él, como muchos de vosotros me aconsejasteis en el blog. Se abre un nuevo frente en esta batalla. Mañana os seguiré contando. Un saludo.

Una fea piquetera

|| Yo también soy Bea ||