
Queridos feonautas:
Hace cinco meses sentí que mi alma se revolvía al ver por primera vez al hombre más guapo del planeta, mi jefe. Después comprendí que esa extraña sensacion que tenía en el estómago cada vez que hablaba con él, que ese calor que me llegaba por oleadas cada vez que me sonreía eran los sintomas de una adorable enfermedad: Me había enamorado de él. Durante todo este tiempo he fantaseado muchas veces con una vida a su lado, le he imaginado besándome, escapando con él, incluso me he imaginado como sería nuestra boda...pero lo que nunca pude imaginar es que la primera vez que sostendría su cabeza sobre mi pecho sería en un charco de sangre y barro. Este es sin duda alguna el momento más terrible de mi vida.
Los acontecimientos se han ido precipitando como imágenes en una película a cámara rápida: la reunión con el banco, la idea de mi jefe de formar una cortina de humo para acelerar la fusión con el grupo Tamarindo, la rueda de prensa... Ya sabía yo que una huida hacia delante, a toda velocidad y sin cinturones de seguridad, siempre acaba con la cabeza rota contra un muro. En nuestro caso, ese muro se llama Don Diego de la Vega. Con una maniobra sucia y rastrera, el Señor Acelga ha echado a pique todos los planes empresariales de mi jefe.
Al ver todos sus sueños machacados en un instante, mi jefe sacó toda la rabia que había acumulado durante meses y se enfrentó con el Señor Acelga en una terrible pelea. Golpes y patadas empezaron a repartirse de izquierda a derecha y cómo no, también hubo para mi, porque en un momento dado y cuando trataba de detener esa locura, el Señor Acelga me arreó un empujón que mis gafas salieron disparadas a cinco metros de distancia. Cuando las encontré entre la hierba, mi jefe estaba rendido a los pies del Señor Acelga y aunque ya no podía defenderse esa sabandija boxeadora le siguió golpeando con crueldad hasta dejarle tendido en el suelo... vencido por su peor enemigo.
Feonautas, con mucho gusto me cambiaría por él, preferiría ser yo a la que hubieran dado la paliza y que no fuera su sangre la que mancha mi vestido.Lo digo en serio. Porque nada, nada de este mundo puede ser más duro que ver al hombre de tus sueños herido, derrotado y totalmente desvalido. Ahora debo cuidar de él, protegerle y llevarle a un lugar seguro. Hasta mañana feonautas.
Un fea en la peor de las circunstancias.
De... Yo tambien soy Bea
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