Queridos feonautas :

Mi jefe sigue convaleciente de la paliza recibida tras “el ataque de la verdura mutante”. Yo sé que las lentejas tienen mucho hierro pero de las acelgas no me lo esperaba. El caso, es que los puños del Señor Acelga han dejado la cara de mi jefe como un mapa del Líbano y a pesar de todo yo es que le sigo viendo guapísimo. Tiene el ojo del color de un filete de hígado de vaca y la boca con menos movimiento que el pico de un canario disecado pero no se qué le veo yo que le curaría a besos todos y cada uno de sus moratones.

Es increíble que un suceso tan terrible haya provocado algo bueno y es que entre mi jefe y yo se ha vuelto a reestablecer la confianza. Volvemos a ser un equipo, diezmado, pero un equipo. Y además, mi jefe nunca ha estado tan cerca del círculo más íntimo de mi vida: mi habitación. Las cuatro paredes de mi habitación son las únicas testigas de mis lágrimas más auténticas y de mis más profundos secretos... si esas paredes pudieran hablar... no contarían nada interesante, porque la verdad es que los feos no tenemos una vida propia muy excitante que se diga. Sin duda alguna, es un hito en la historia de esta habitación poder acoger en persona a un hombre tan guapísimo como mi jefe, porque él ya ha estado aquí, pero en mis sueños, como un producto de mi imaginación, aunque, he de confesar, feonautas, que sin el pijama de cuadritos de mi padre puesto. Nunca creí que ese pijama de seis euros en el supermercado descuento le podía quedar tan bien a alguien. Feonautas, reconozcámoslo, a mi jefe le quedaría bien cualquier cosa, hasta un tanga de leopardo... (Suspiro) bueno, corramos un tupido velo. Además, tengo que contaros que entre nosotros ha habido un nuevo “momento roce”. Resulta que mi jefe intentó levantarse y de repente se le doblaron las rodillas y se cayó sobre mi, encima de mi propia cama. No sé como aguantaron el impacto los muelles y no sé como a mí no se me dispararon las horquillas. Ay, la verdad es que me dan unas ganas de secuestrarlo y que se quedé en mi cama una temporadita... En fin, lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

Ultimas noticias, feonautas. En la revista se ha celebrado una junta extraordinaria de accionistas y mi jefe ya no es el Director General de Bulevar 21. Don Diego de la Vega, “la Verdura de Hierro”, ha conseguido su propósito final. Mañana os seguiré contando.

Una fea sin horquillas.

De.... Yo también soy Bea