Queridos feonautas:
Mi jefe es un hombre profundamente bueno y generoso. Me lo ha vuelto a demostrar. Ya sabéis que la relación con su padre nunca ha sido una postal de la familia feliz. Don Álvaro ha soportado que su padre le menospreciara o no le valorara lo suficiente en muchas ocasiones, nunca ha confiado completamente en él, y en última instancia siempre ha estado al lado de “La Verdura de Hierro” , Don Diego de la Vega. Y sin embargo, nada más conocer la noticia del estado de salud de su padre acudió a su lado, a decirle lo mucho que le quiere, lo mucho que desea que se recupere. Muy poca gente haría ese despliegue de generosidad de sentimientos. Yo siempre he sabido que mi jefe quiere a su padre, que lo que más feliz le haría sería que algún día su padre le dijera que “está muy orgulloso de él” y lo hiciera con el corazón. Sinceramente, no podría estar enamorada de mi jefe si no estuviera completamente segura de que es una persona que ama profundamente a sus padres. Eso es muy importante para mi, feonautas. Cuando llegué a mi casa, le di un abrazo enorme para demostrarle lo mucho que le quiero. Todos deberíamos hacerlo mas a menudo. Especialmente, cuando les vemos un poco bajos de moral, como está ahora mi padre. La Navidad va a ser una época muy dura para él. Llenar el vacío que ha dejado la ausencia de mi Madre no va a ser nada fácil. Al menos nos tenemos el uno al otro.
En la oficina he tenido que volver a ejercer de enfermera con mi jefe. Le he tenido que aplicar una pomada por la espalda. No sabéis que momento, los dos solos en el baño y él sin camisa... que vergüenza... aunque la verdad es que si no fuera por estos momentos no podría soportar el día a día de la revista. Agotado el tema de la fusión, mi jefe ha decidido abandonar de forma definitiva sus planes con Tamarindo y dedicar todo su esfuerzo a sacar adelante la revista. Como dice mi padre “la grandeza de un hombre está en saber cambiar de sueño”, sin embargo, mi jefe no ha cambiado de pesadilla. Está obsesionado con la idea de destruir a Don Diego de la Vega. Y creedme, feonautas, una idea como esa deja efectos secundarios. Hasta mañana, feonautas.
Una fea con las manos llenas de pomada
eBdB| Diario de una fea
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