
Queridos feonautas:
¿Alguno de vosotros ha leído un libro que se llama “Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus”? Para los que no lo hayáis leído, es un libro que te ayuda a comprender lo diferentes que somos los hombres y las mujeres y lo difícil que es la comunicación entre ambos sexos. Yo lo leí hace tiempo. Un día se lo encontré a mi amigo Santi escondido debajo de las revistas de informática y los juegos de playstation. Él me dijo que se lo había llevado por error y que no tenía ni idea de que hacía allí, pero estaba mintiendo. Me di cuenta porque las páginas estaban chupadas en las esquinas así que seguro que lo había estado leyendo. Al margen de que a los hombres les da vergüenza admitir que leen esta clase de libros de autosuperación, la conclusión que saqué es que las mujeres somos mucho más inteligentes porque somos capaces de ver la realidad con una mirada mucho más amplia que los del género masculino. Un ejemplo claro lo tenemos en la oficina. La señorita Cayetana le confesó a mi jefe que había descubierto que su hermano, “La Verdura de Hierro”, había saboteado el número de la revista. Y mi jefe, impulsado por su odio y las ganas de destruir a su más acérrimo enemigo, la puso entre la espada y la pared, es decir, la obligó a posicionarse entre su familia y la revista en un hipotético juicio contra Don Diego. La señorita Cayetana no pudo decidir y es lógico. Por muy malo que sea Don Diego de la Vega, es de su misma sangre, y detrás de ellos hay un montón de recuerdos, experiencias comunes y sentimientos que serían destruidos por una decisión así. A eso es a lo que me refiero, los hombres desean cumplir su objetivo, ganar, destruir al enemigo sin pensar en los efectos colaterales de un enfrentamiento. Menos mal que mi jefe recapacitó y le pidió perdón por haberle puesto en una situación así. Porqué mi jefe es de Marte, pero debe ser de los alrededores.
Al final encontré una solución con la que podríamos obtener el mismo resultado, alejar a la “Verdura de Hierro” de la revista, pero sin causar dolorosos efectos secundarios. Con los estatutos de la revista en la mano podríamos expulsar a Don Diego de La Vega del Consejo Directivo. Claro que para eso necesitamos la unanimidad de todos sus miembros y no estoy segura de la posición que tomará la señorita Cayetana. Porque esta es una decisión que se toma con la razón pero en la que también influyen los sentimientos... Yo misma he actuado muchas veces contra lo que la razón me decía que debía hacer y por eso sé que no va a ser fácil. Hasta mañana, feonautas.
Una fea venusiana
eBdB| Yo tambien soy Bea
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