
Queridos feonautas:
Hoy me he dado cuenta de que las calles están iluminadas por miles de bombillas, los papa noeles-mimos han ocupado las aceras, los cochinillos sonríen en el mercado de mi barrio al ritmo de “Campana sobre campana” y en la televisión proliferan los anuncios de perfumes, de turrones, de cava y de la lotería. Es decir, estamos en Navidad y a mí casi me ha pillado por sorpresa. Ya sé que habría que estar encerrada en un taller ilegal de costura para no darse cuenta de que los símbolos navideños nos acosan desde mediados de noviembre, pero, ¿qué queréis que os diga?, con todo lo que ha pasado en las últimas semanas no he tenido tiempo de mirar a mi alrededor. Y me he encontrado la Navidad de cara cuando un abeto de plástico de a ocho euros en la tienda de los chinos ha llamado al timbre de mi casa. El abeto de plástico venía adosado a mi amigo Santi, al que le encantan las navidades porque es la única época del año en la que puede comer hasta reventar sin que nadie le diga nada. Ya sabéis como es Santi así que, a pesar de que lo único que quería era descansar un rato, no me ha quedado mas remedio que ponerme a decorar el árbol. Y buscando y buscando entre el espumillón y las bolas de colores que tenía guardadas desde el año pasado he encontrado el adorno favorito de mi madre y me he puesto un poco triste... la echo tanto de menos feonautas...aunque quién está realmente fastidiado es mi padre. Desde que mi madre se fue, esta es una época especialmente amarga para él. No le quedan ganas de celebrar nada, especialmente la Navidad. Supongo, que tendré que “hacer de tripas corazón” y trataré de contagiarle un poco de “Espíritu Navideño”.
Por otro lado, el “Espíritu Navideño” es la única respuesta que se me ocurre a la pregunta de qué hace Barbie “Cerebro de Guisante” viviendo en el apartamento de mi jefe. Lo único que se me ocurre es que Don Álvaro se haya enterado de que ese pobre ser unineuronal no tiene donde caerse muerta y que la misericordia le haya llevado a “sentar a un pobre en su mesa”. Espero que por lo menos con la convivencia se le pegue algo. Ahora tengo que dejaros, feonautas. El Consejo de Dirección de la revista está reunido y ha llegado la hora de saber si “La Verdura de Hierro”, Don Diego de la Vega, nos abandona definitivamente. Hasta mañana, feonautas.
Una fea con pandereta.
eBdB| Yo también soy Bea
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